A partir del martes 18 de agosto más de 1.200 campesinos procedentes de 12 veredas pertenecientes a los municipios de Cantagallo, San Pablo y Simití, en el departamento de Bolívar, decidieron movilizarse en contra de los procesos de erradicación de cultivos de uso ilícito, por no estar acompañados de políticas reales que permitan al campesinado incursionar en la producción de alimentos y proyectos productivos que garanticen un sustento estable y digno para sus familias.
"Nosotros no estamos en desacuerdo con acabar la coca, pero nosotros no podemos acabarla así por que si sin que nos brinden ayuda para cultivar otros productos, muchos de nosotros dejamos de cultivar coca y plantamos plátano, cacao, frutas.... Y el año pasado nos fumigaron y nos volvieron a acabar con todo.... Así no se puede, porque somos los campesinos los que pasamos hambre...", declaró uno de los manifestantes.
Varios años atrás las y los campesinos de Sur de Bolívar han procurado por construir propuestas de desarrollo regional que les permita permanecer en el territorio de manera productiva. En los últimos años han avanzado en diversos procesos productivos, confiando en las promesas gubernamentales de mejorar la accesibilidad y volver la mirada al campo, promesas que campesinas y campesinos afirman nunca han cumplido y que en cambio han sido afectados por efecto de las fumigaciones. Desde el inicio del 2009, las organizaciones campesinas, las alcaldías de los municipios de Sur de bolívar y organizaciones sociales han venido generando diversos espacios en los cuales convocaron al gobierno departamental y nacional, a la construcción de una propuesta de sustitución de cultivos como un medio para erradicar la coca de la región al tiempo que el estado asume una presencia social en el territorio.






