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Inconformidad ciudadana con la Marina Internacional de Santa Marta - los promotores de la Marina Internacional

Índice del artículo

marina¿Porqué y para qué?

Pero quizá la crítica que ha causado más controversia entre la población y se ha manifestado constantemente, es la idea que tienen los samarios de que el proyecto "Marina Internacional Bahía de Santa Marta" le pertenece "a cuatro familias que sólo les interesa llenar sus arcas de dinero y poco les importa el ambiente sano de la ciudad y el espacio público de la bahía " (febrero 25 del 2009, carta al Ministro de MAVDT dirigida por Gabriel López, Secretario de la Veeduría Púbica Ambiental). ¿Cuáles son las familias implicadas? ¿Qué hechos sustentan esta directa y comprometedora afirmación?


La respuesta a los anteriores interrogantes sólo exige echar un vistazo a los certificados de existencia y representación legal de las firmas Inversiones Marina Turística S.A. y TERLICA S.A., que se encuentran en la Cámara de Comercio de la ciudad, y además no perder de vista que los socios del proyecto son el grupo empresarial Daabon, que como su nombre lo indica, pertenece a las prósperas familias samarias Dávila y Abondano. Con esta información procedemos a examinar los documentos de existencia de Terminal de Gráneles Líquidos del Caribe TERLICA e Inversiones Marina Turística S.A., en los que encontramos que los integrantes y suplentes de la Junta Directiva de esta última son: Dávila Abondano Manuel Julián, Suárez Ramírez Mauricio, Arenas Consuegra Raúl, Dávila Abondano Juan Carlos, Gallo Zawady Doménico José y Maestre Vásquez Raúl Alejandro.


Mientras que los integrantes y suplentes de la Junta Directiva de TERLICA son: Dávila Abondano Alberto Francisco, Dávila Solano Manuel Alberto y Dávila Abondano Alfonzo. ¿Estos apellidos serán pura coincidencia? ¿Es o no, un negocio de dos familias prestantes de la ciudad? ¿Las quejas y inconformidades que tiene la población samaria sobre el proyecto tienen sentido?


marina13La firma TERLICA fue mundialmente conocida cuando el 23 abril del 2008 se produjo sobre la Bahía de Santa Marta el vertimiento de más de 10 toneladas de aceite de palma, derrame que se extendió hasta la Bahía de Taganga -sector de Playa Grande- creando una emergencia de graves proporciones. El derrame impactó el paisaje, los arrecifes coralinos y los ecosistemas marinos en general, poniendo en riesgo la soberanía alimentaria de la población de Taganga, un poblado de pescadores artesanales, que subsiste de la pesca artesanal y del turismo. El responsable de este derrame fue la Sociedad Anónima Terminal de Gráneles Líquidos del Caribe - TERLICA S.A. - que dejó mal cerrada una válvula, provocando el vertimiento de dicho aceite y dejando una capa espesa color amarillo sobre las aguas marinas, imposibilitando la interacción solar de los ecosistemas, lo que involucra un desequilibrio de la vida en el fondo marino, además de contaminar las blancas playas, atractivo para los turistas que visitan Taganga.

Pero no sólo en estas empresas salta el nombre de los Dávila. ¿Serán los mismos Dávila a los que se refiere la noticia de la Revista Semana del 23 de septiembre de 2009 cuando, al denunciar la entrega de miles de millones del Programa Agroingresoseguro -Ministerio de Agricultura-, señala que: "Todo indica que la familia Dávila es una de las grandes beneficiadas del drenaje y la irrigación de los recursos públicos, pues el padre Juan Manuel Dávila Jimeno recibió un subsidio de 445 millones, y su esposa María Clara Fernández otro por 440 millones? En total, la familia Dávila, una de las más ricas e influyentes de Santa Marta, recibió en el último año más de 2.200 millones de pesos en subsidios para "riego y drenaje" en Algarrobo, Magdalena. "Lo de los Dávila es una vergüenza -dice un consultor que conoce el programa-. ¿Cómo le regalan plata de todos los colombianos a una de las familias más poderosas de Magdalena? Es inaudito".

Mientras los samarios y samarias se esfuerzan por seguir las rutas jurídicas para frenar el adefesio y los estudiantes salen a la playa a colocar sus pancartas de denuncia, los juzgados caminan a paso de tortuga y la construcción avanza vertiginosamente. Sólo hay que caminar por la "bahía más hermosa de América" para observar, en el costado sur, la gran malla que impide el paso de los transeúntes y que anuncia con monumental aviso, la Marina Internacional de Santa Marta.

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